viernes, 28 de junio de 2013

Último capítulo

“Hasta aquí he llegado.” - Pensó tristemente, mientras terminaba del último escalón a la azotea. – “Ha sido divertido, y he llorado. Pero ha llegado el momento de darle fin”.

En los diez metros que le separaban de la cornisa le dio tiempo a despojarse de las pocas prendas que ocultaban su cuerpo al mundo.
El suave camisón de seda resbalo lentamente dejando a la vista unos pechos firmes, de piel suave y aterciopelada; sus manos las acariciaron, como si jamás lo hubiera hecho, para ir bajando por su cintura hasta llegar a la cadera, donde el incómodo lazo de unas minúsculas braguitas le impidió el paso. Con un grácil gesto los deshizo y esa íntima prenda que la ataba al mundo cayó inexorablemente al suelo, dejando a los ojos del mundo su sexo desnudo.
Avanzo firmemente, sin complejos, sin miedo. Desnuda en cuerpo y alma hasta llegar al altillo que le separaba de la cruel caída. No pensó nada, no se detuvo, ni tan siquiera cerro los ojos. Y siguió avanzando. La caída de cuarenta metros fue su último y glorioso gran vuelo, ultimo placer que concluía antes que ningún otro.
Más rápido de lo jamás ninguna amante la había acogido, con un abrazo esperado y un último beso que estampó en su frente como el de un amoroso padre.
Mañana los periódicos abrirían con la foto de una joven que desnuda se deshizo del último trozo de pecado que le quedaba, su cuerpo desnudo ofrecería al mundo un poco más de su erotismo y del horror de haberse equivocado tantas veces.

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