jueves, 4 de julio de 2013

Humedo Amanecer.

El sol despuntaba en el horizonte, tímidamente en el momento que el sueño llegaba a su fin despertando todos sus sentidos, se incorporó de súbito quedando sentada sobre el colchón, las piernas temblorosas aun.
La habitación vacía fue una prueba más de que aquello no había ocurrido de verdad, pero había sido tan real que aun podía sentir los besos de sus amantes, las embestidas, su sexo aun palpitante le negaba que aquello no fuera real.

Recordaba cada detalle, cada momento de realidad irreal, cada beso y cada caricia. Incluso recordaba los orgasmos, recuerdo que la sumía aun mas en la excitación.

Desnuda bajo la sabana y de nuevo recostada comenzó a saborear aquellos recuerdos mientras sus manos recorrían con suaves caricias su cuerpo para acabar ambas posadas sobre sus muslos.
Las pequeñas caricias subieron el tono y su respiración comenzó a ser jadeante. Sus pechos subían y bajaban al ritmo de su respiración, cada vez más entrecortada, sus manos jugueteaban con su sexo recordando el extraño sueño con los extraños amantes.

Mientras acariciaba ligeramente su clítoris con otra mano se procuraba caricias en los muslos, en los pechos, y de nuevo en su sexo.

El clímax no tardó en llegar, profundo y largo como en su sueño, dejando una profunda mancha en las sabanas y el colchón.

Volvió a quedarse dormida sobre la cama, mientras el sol bañaba su cuerpo desnudo.

1 comentario: