martes, 9 de julio de 2013

Miradas

Se había escondido dentro del armario pensando que la visita de Mónica era su marido.

-Si me pilla aquí pensara cualquier cosa, y ya sabes cómo es.- La urgencia no permitió a Mónica responder y se quedó allí plantada ante la puerta observando como su amiga se escondía en un armario con puertas de rejilla.

El visitante, como no podía ser de otra forma, no era el marido de su amiga si no un amante de Mónica que muy efusivamente se abalanzó sobre ella sin mediar palabra y evitando cualquier tipo de conversación dejando así a la esposa asustadiza escondida en el armario y observando todo lo que en la habitación acontecía.

Él se afano en arrancar la ropa de Mónica destrozando lo menos posible, para quitarse la ropa y quedarse desnudo lo antes posible él tambien, dejando a la vista de la oculta esposa un poderoso miembro esculpido en un cuerpo digno de un David de Miguel Ángel. 
Él amante levanto a Mónica asiéndola de los muslos fuertemente e introduciendo en el mismo movimiento el enorme miembro en la ya excitadisima Mónica mientras con la lengua violentaba su boca. Tras varios y fuertes empujones decidió dejarse caer sobre la cama sin soltar presa de esta manera introdujo su miembro mas profundamente. Una vez sobre ella siguió penetrándola mientras esta jadeaba de placer asiendo los glúteos de su amante.

De nuevo hubo un cambio de postura y esta vez fue ella quien cual amazona cabalgo a su indomable caballero montándose sobre él y demostrando que era tan buen jinete como montura, mientras él con los ojos abiertos y las manos extendidas la recorría desde los pechos hasta los muslos acariciando su cuerpo.
Los gritos de Mónica subían cada vez más de tono y tras un nuevo cambio de postura que dejo a Mónica a cuatro patas de cara al armario donde estaba escondida su amiga y a él tras ella forzando el ritmo otro orgasmo recorrio el cuerpo de Mónica.

Mientras Mónica obtenía su enésimo orgasmo y su amante descargo el ansiado premio en su interior y  proporciono a Mónica otra oleada de placer al sentir como su amante caiga rendido a su espalda, se incorporó bañada en sudor y saliva permitiendose guiñar el ojo a su amiga escondida, para después succionar el pene de su amante que torno a la vida de nuevo dando por comenzado un segundo asalto.

Su amiga observada desde el armario mientras veía como Mónica volvía a la carga y su amante la correspondía con una embestida tras otra. Ver a los dos cuerpos desnudos, tocándose, besándose, amándose, excito sobremanera su tembloroso cuerpo que cuando comenzó el tercer asalto de aquella batalla sexual tenía la mano dentro de sus bragas e introducía uno de sus dedos en su vagina y frotaba en busca de su propio orgasmo.

Mónica que se encontraba de nuevo sobre su amante escuchaba los gemidos de su amiga, cosa que la excitaba más todavía y se deshacía en un nuevo orgasmo gritando tan alto que su amante no se percataba de que la intrusa gozaba con aquella sesión de sexo tanto o más que ellos.

Finalmente aquella batalla sexual termino, él se vistió y con un amoroso beso en los labios de Mónica emprendió la partida. Apenas había llegado a la puerta cuando se giró mirando el armario y dijo: "Espero que haya sido de tu agrado, la proxima puedes apuntarte en vez de solo mirar.." Y se marcho sonriente.

"Dedicado a C."

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