viernes, 19 de julio de 2013

The Client List (version española)




El cliente es un hombre de treinta y pocos, no hace mucho deporte y su trabajo le obliga a estar sentado todo el día. "Parece un poco friki", piensa entre risitas mientras observa cómo se cambia de ropa tras el biombo, "Pero está bien dotado".

Mónica lleva una bata blanca con la que cubre, normalmente, unos short y una camiseta que usa para trabajar, pero hoy se ha levantado revoltosa y ha decidido ser "un poco puta", además se ha cansado del trabajo de masajista en "este spa tan pijo", y tiene intención de follarse algún cliente. Así que hoy debajo de la bata blanca se ha puesto solo su mejor conjunto de lencería, un sujetador transparente con "abre fácil" por delante, de esos que apenas sujetan nada pero son bonitos, y unas media con liga de "buscona", no se ha puesto bragas ya que su plan incluye introducir el pene de uno o varios clientes en su cuerpo.
A modo de experimento ha probado a tocarle ligeramente el pene al primer cliente de la mañana, un señor mayor que ha sonreído, pero se le ha disparado el pulso y le ha entrado miedo de que se le muriese allí mismo. El segundo cliente había sido una mujer gorda, que además de ser muy desagradable no se había dignado ni a mirarla.
El tercer cliente estaba ahora tumbado boca arriba sobre la camilla, el joven  no era el típico cliente del spa, sino uno de esos que había elegido un masaje terapéutico porque tenía muchos dolores de espalda, decía. Había discutido un poco con él, ya que no entendía porque debía desnudarse por completo y tapar un poco sus vergüenzas con una sábana, tampoco entendía porque debía estar boca arriba si a él le dolía la espalda y no el pecho. Finalmente, y con una de sus mejores sonrisas, Mónica le hizo callar y acabo saliéndose con la suya.

Al principio se limitó a darle el masaje por el pecho, rozándole un poco los brazos con el pecho, para que se diera cuenta de que lo que allí había era una mujer. Más tarde continuo con las piernas, metiendo la mano por el interior de los muslos y rozándole un poco las ingles.
Todas aquellas caricias y roces termino por excitar al joven que poco a poco fue bombeando sangre a su pene hasta que este quedo parcialmente erecto, fue entonces cuando Mónica decidió pasar a la acción dejando caer primero su bata al suelo y mostrando sus virtudes al joven que la miraba con la boca abierta.
Primero le beso en la boca, un beso húmedo y largo mientras con su mano le acariciaba el pecho hasta llegar a la sabana que le tapaba los genitales para retirarla y acariciar su pene. Fue bajando por el cuello, siempre besando cada centímetro de piel, hasta llegar al pecho. Tras jugar unos segundos con su lengua por los pezones erizados del hombre bajo más su cuerpo hasta tener su boca frente a su glande y saboreo lentamente con la punta de la lengua la gotita de líquido que por la punta de este asomaba.
Con la destreza de una atleta deslizo su pierna por encima del joven para quedar a horcajadas sobre el ofreciéndole su sexo, y con el ansia de un animal hambriento introdujo todo el pene en su boca, succionándolo desde la base hasta la punta, una y otra vez.

El joven, que era más bien tradicional no supo que hacer por unos segundos pero tras pasado un rato irguió su cabeza para hundir su lengua totalmente en el sexo de Mónica y experimentar el placer de degustar los flujos de una diosa.

Mónica decidió cambiar el tercio y con una pirueta imposible quedo sentada encima del joven con los sexos enfrentados y su boca besando la frente de este. Así, delicadamente introdujo su pene en su vagina llenándose por completo de él y esparciendo toda su esencia a lo largo del espectacular pene. Agarrando su cabeza la poso sobre su pecho y dejo que fuera el quien decidiera cual morder y succionar mientras Mónica movía las caderas en círculos proporcionándose un placer inmenso que la llevo al orgasmo.
Los ruidos de la camilla y los gritos de placer de Mónica habían alertado a la supervisora que observaba desde la puerta como Mónica llevaba al joven al orgasmo dejando que eyaculase dentro de ella y quedara rendido bajo la mujer más espectacular con la que jamás copularía.
Mónica se vistió poniéndose las bragas y los vaqueros dejando el recuerdo del joven en su interior, y con la mano aun húmeda de los fluidos de aquel joven acaricio la cara de su jefa diciéndole al oído: "Imagino que estoy despedida" sin pensar en que aquella estirada cuarentona todavía paralizada por el acto sexual más excitante que había presenciado en su vida, estaba sufriendo su primer orgasmo en silencio..


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