martes, 13 de agosto de 2013

Papeles Cambiados

Eres mi esclavo sexual. Ha sentenciado, y no le falta razón, mientras cogía mi pene con la mano sacándolo del pantalón totalmente erecto, para luego, apartándose las bragas introducirlo en su vagina mientras me monta sobre la silla de la oficina de la que también es propietaria.

Ufff, perro que dura que esta, hazme jadear y no te corras.- me susurra al oído mientras me monta frotando su sexo contra mi pubis mientras su vagina engulle totalmente mi pene y sus carnosos labios dejan un reguero de jugos en mis pantalones, otra vez.

Me obliga a sujetar sus nalgas mientras mueve su cuerpo arriba y abajo, sus manos habilidosas han desabrochado la blusa y retirado en sujetador de encaje negro que ocultaba unos enormes pechos. Ahora me obliga a lamer sus grandes aureolas rematadas en puntiagudos pezones mientras su boca pegada a mi oreja emite pequeños gemidos de placer al son de su cuerpo que se contonea encima mío provocándole un orgasmo tras otro.

Oh, dios mío que ganas tenia.- Me susurra al oído mientras noto un reflujo salir de su vagina y mojar lo poco que me quedaba de dignidad.-Dios, pero que ganas tenías.- Repite una y otra vez mientras mis manos asidas a sus glúteos la ayudan a repetir el rítmico golpeteo que hunde más y más mi pene en la oscura caverna de mi jefa.

De repente, cuando parece que ha terminado, levanta su cuerpo de encima de mí y se gira tumbándose sobre el escritorio alzando las nalgas para que la penetre por detrás. Me niego en un principio pero sé que acabare cediendo así que lentamente la penetro sintiendo la como estrechez de su ano aprisiona mi pene.

La sacudo suavemente dejando que se llene de mi para luego, bajo una orden suya, golpearla con violencia desgarrando otro poco más el pequeño hilo que sujetaba la piel de mi capullo del glande. El dolor es intenso pero breve ya que ella llega al orgasmo enseguida y me obliga con otra orden a descargar dentro de ella.
Vuelvo a casa del trabajo sintiéndome sucio, amargado por una relación laboral que me hastía y sintiéndome el objeto sexual de una jefa tiránica y egoísta.

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